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miércoles, 28 de julio de 2021

Percepción Social del Riesgo de Incendio Forestal.

 


En el año 2016, desde el Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física de la Universidad de Alicante, y a través del grupo de investigación en "Clima y Ordenación del Territorio", iniciamos un estudio sobre la PERCEPCIÓN del RIESGO de INCENDIO FORESTAL, con el propósito de conocer mejor el problema de los incendios forestales y la conducta ante posibles desastres. Cinco años después, en 2021, el estudio entra en su 2ª Fase.

En este trabajo se exploran aspectos relacionados con los riesgos naturales, el paisaje y los incendios forestales; así como diferentes áreas de la psicología social y ambiental. También, se recogen algunos datos sociodemográficos de los participantes.

Con este estudio esperamos poder contribuir a mejorar la prevención, investigación y extinción de los incendios forestales.

Importante: Este cuestionario está dirigido, únicamente, a personas mayores de 18 años residentes en España, independientemente de cuál sea su nacionalidad o país de origen. 

CONSENTIMIENTO INFORMADO. Su participación en este estudio es voluntaria y tiene total libertad para aceptar o negarse a colaborar. Se garantiza la confidencialidad y el anonimato de todos los datos recogidos, que se utilizarán exclusivamente para la producción de trabajos científicos, sin contrapartida financiera o de otro tipo para el participante. Tampoco se realizará ninguna transacción financiera con los datos recopilados. Si acepta participar, le pedimos que complete el siguiente cuestionario.

INSTRUCCIONES:
El cuestionario consta de un total de 152 ítems, además de 4 ítems iniciales, que son los "criterios de exclusión". Es requisito indispensable aceptarlos para poder participar en este estudio.

Antes de comenzar le recomendamos que busque un momento tranquilo y con tiempo suficiente. No obstante, el sistema permite su realización sin límite de tiempo.

El tiempo estimado de realización es de 30 minutos. 

Si no completa la totalidad de la prueba no tendrá validez

Al final del cuestionario no olvide pulsar para enviar su encuesta.

Investigación abierta: 2ª Fase. Proceso de trabajo de campo iniciado el 26 de julio de 2021.

Más información: Encuestas y estudios de investigación. - SINIF. Incendios Forestales

Enlace al cuestionario: https://bit.ly/3zo9Gt5

Si precisa mayor información sobre este estudio, puede contactar con el investigador principal a través de: info@sinif.es  

AGRADECEMOS SU PARTICIPACIÓN Y COLABORACIÓN. 

jueves, 30 de enero de 2020

REGENERACIÓN DE LA VEGETACIÓN POST-INCENDIO: Breve introducción general.

Jaime Senabre. Director de SINIF.

Aspectos como la climatología, la orografía y la disponibilidad de suelo, son aspectos fundamentales a tener en cuenta en la regeneración natural de la cubierta vegetal.

La regeneración natural puede producirse, tanto en el caso del matorral como del arbolado, ya que las plantas tienen mecanismos y estrategias para regenerarse por sí mismas.

No obstante, no hay que olvidar que el incendio provoca una pérdida del potencial biológico necesario para la regeneración. Esto se traduce en una prolongación de los tiempos, es decir, hace que la regeneración natural sea más lenta.

Otro aspecto importante, es que durante todo ese intervalo temporal, el suelo se queda “desnudo” durante demasiado tiempo, quedando expuesto a la más grave de las agresiones, la escorrentía y la erosión post-incendio.

Por otro lado, el incendio produce una pérdida o merma de la diversidad biológica, por lo que la “nueva” cubierta vegetal que se va instalando no será igual a la quemada.

La regeneración de los matorrales se suele producir en tres etapas:

Durante los 3 primeros meses: se caracteriza por un porcentaje elevado de suelo desnudo, una fina capa de cenizas, inicio de regeneración de especies preexistentes que poseen sistemas de supervivencia y la instalación de especies “oportunistas”, procedentes de áreas cercanas. La cubierta vegetal alcanza un 25%, quedando al desnudo un 75%, expuesto a las inclemencias y agresiones ambientales.

De los 3 meses a los 3 años: predominan las herbáceas invasoras y las especies leñosas pirófitas, que poco a poco van desplazando a las primeras. Aumenta la cobertura del suelo y la carga de biomasa. A los 3 años la cubierta vegetal puede llegar al 70%.

De los 3 a los 10 años: el matorral leñoso se hace predominante. A los 10 años, se puede llegar a contar con una cobertura vegetal del 98%.

La biomasa irá aumentando conforme vaya aumentando el porcentaje de cobertura vegetal.

En cuanto al arbolado, por ejemplo, el pinar, muy predominante en el arco mediterráneo, tiene características pirófitas, con una combustibilidad muy alta, lo que favorece la propagación del fuego e incrementa su intensidad. La mayoría de pinos no rebrotan después del incendio, ya que solo pueden reproducirse por semillas. Después del incendio las piñas se abren lentamente y liberan las semillas aladas que acaban posándose en el suelo, donde se iniciará un largo y difícil proceso para la regeneración natural. El pino canario es uno de los pocos que es rebrotador.

Hay bastante controversia sobre la retirada de los restos del incendio. Si se dejan los troncos quemados o con combustión semicompleta, pueden aparecer enfermedades; también, pueden suponer un obstáculo para los servicios de extinción en futuros incendios; es necesaria la retirada en el caso de que se pretenda repoblar la zona con nuevas plantaciones. Por otro lado, los “obstáculos” (troncos, ramas, etc.) en superficie, ayudarán a frenar la escorrentía y a proteger el suelo de la erosión, lo que puede contribuir a la regeneración natural.

En cualquier caso, se debe evitar hacer más daño del que ya ha producido el propio incendio. Así pues, considerar si es conveniente el tránsito de maquinaria, remoción del suelo, retirada de madera muerta, etc., sobre todo porque interesa no perder la capa de cenizas.

La regeneración natural en nuestra provincia es muy lenta, sobre todo por los factores ambientales, la orografía y la reincidencia (recurrencia) de las áreas afectadas.

Sobre la repoblación o reforestación, conviene estudiar cada caso y realizar un estudio pormenorizado de la zona a tratar. En los últimos años, imagino que, condicionado por la falta de partidas presupuestarias, no se observan muchas inversiones ni obras forestales en ese sentido.

sábado, 9 de diciembre de 2017

LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA GENERADA POR LOS INCENDIOS DE BIOMASA FORESTAL Y SUS EFECTOS EN LA SALUD DEL BOMBERO.

Jaime Senabre. 



El impacto de los incendios forestales en sistemas abiertos como la atmósfera se debe a la dispersión de sustancias o partículas liberadas en el momento de la quema y redistribuidas por diferentes mecanismos. La contaminación atmosférica ocasionada por los incendios forestales es debida a los gases y partículas producidos en la combustión de la biomasa forestal. La combustión de la vegetación durante los incendios forestales genera, mayoritariamente CO2 y H2O. Sin embargo, los mayores problemas ambientales ligados a la combustión de las masas forestales no son debidos a la liberación de estos compuestos, sino que son, particularmente importantes, aquellos ligados a la producción de derivados nitrogenados y de monóxido de carbono. También, son considerados como agentes contaminantes las partículas sólidas liberadas en las combustiones secundarias o cuando la oxigenación está limitada.
En general, consideramos dos fases en la combustión de la biomasa forestal, la primera de ellas se corresponde con el avance del frente del fuego, y se caracteriza por la presencia de llama y la emisión de compuestos de elevado grado de oxidación; la segunda fase, tiene lugar una vez que ha pasado el frente del fuego y se caracteriza por la combustión parcial y sin llama, junto a la emisión de un mayor número de partículas sólidas. En esta fase, se generan compuestos de bajo grado de oxidación como N2O, NO y CO, que se han considerado como de mayor interés en la contaminación ambiental.
Durante los incendios, y por la acción del fuego, se van modificando las características ordinarias, tanto del combustible como del comburente. Así pues, se puede pasar de un estado a otro, al tiempo que se producen diferentes reacciones a nivel molecular.
Estos agentes tóxicos de la combustión ejercen una importante acción sobre el organismo. Los componentes y estructura molecular de los gases de combustión, la concentración o dosis recibida y el tiempo de exposición actuarán como moduladores de los efectos sobre la salud del bombero.
Todo apunta a que los Servicios de Bomberos Forestales, en muchas intervenciones, no cuentan con los equipos de protección más adecuados, lo que puede afectar a su estado de salud y a su rendimiento. Por ello, será necesario seguir investigando para evaluar qué medidas correctoras son necesarias para cada situación. De ese modo se podrán establecer procedimientos de actuación y prevención.
En circunstancias nocivas para nuestra salud, debemos abandonar esa actitud irresponsable que nos incita a permanecer en un incendio o a querer recuperarnos en nuestro centro de trabajo, muchas veces obedeciendo a un exceso de compromiso en la tarea, ya que las consecuencias no las tenemos bien calculadas.

lunes, 13 de noviembre de 2017

"Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano" (Senabre, Jaime)


"Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano"


¿Cómo calificaría el estado de los bosques españoles?
Los montes españoles están en gran medida abandonados, lo cual favorece el desarrollo de grandes incendios. Cada año se acumulan millones de kilovatios de energía en forma de biomasa susceptibles de convertirse en combustible para los incendios forestales. Los bosques están en expansión y en mayor medida que en otros países europeos. De hecho, España es el tercer país europeo con mayor superficie arbolada, ocupa más de la mitad de su territorio. Pero más de dos tercios es de propiedad privada, lo cual plantea algunos problemas que deben tenerse en cuenta en las políticas forestales.
¿Se hace lo suficiente para evitar incendios forestales?
No. Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano de manera directa o indirecta, intencionada o no. Por ello hay que redoblar los esfuerzos en la educación y la concienciación ciudadana. El interés por los incendios forestales, en muchos casos, parece relegarse al verano. Pasada la época estival, es como si se hiciera "cierre por temporada".

"El abandono de los montes españoles favorece el desarrollo de grandes incendios"  

¿Habrá más incendios este verano que en años anteriores?
Esta pregunta que nos hacemos todos los años tiene difícil respuesta, porque obedece a varios condicionantes, como climatología, orografía, disponibilidad de combustible, presencia humana, etc. Atendiendo a la pluviometría registrada durante el año en curso, advierto un mayor riesgo de incendios en el arco mediterráneo y, especialmente, en el sureste español, debido al estrés hídrico de la cubierta vegetal.
¿Cuál es la evolución de los incendios forestales en los últimos años en España?
La mejora en la extinción y la tendencia a la baja del número de siniestros ha reducido la superficie afectada. No obstante, los grandes incendios (más de 500 hectáreas) conforman un nuevo tipo de régimen antropogénico con tendencia a una menor frecuencia, una temporada diferente (se producen, principalmente, en verano), mayor intensidad, fuegos de copas y, en general, aumento del área quemada. A pesar de su baja incidencia numérica, una media de 30 al año, suponen frecuentemente un gran porcentaje de la superficie anual quemada.

"Los grandes incendios forestales en España tienen cada vez más intensidad y provocan más áreas quemadas"
 
¿Han mejorado los servicios de emergencia?
Mucho, haciendo que un elevado porcentaje de los avisos se reduzca a conatos (menos de una hectárea afectada). Esa buena noticia esconde una paradoja: esta eficacia favorece en gran medida la acumulación de grandes cantidades de biomasa combustible, que aumentará significativamente la probabilidad de que un incipiente conato pueda convertirse en un gran incendio forestal. Este tipo de incendios, en ocasiones, sobrepasa la capacidad de los servicios de emergencia.
Diversos expertos forestales han asegurado que se han reducido los presupuestos para la prevención y lucha de incendios forestales. ¿Hasta qué punto?
Desde hace unos pocos años, el número de efectivos de bomberos forestales ha mermado, aunque esta tendencia parece que cambia sutilmente en algunos casos. Colectivos como los agentes forestales y ambientales atraviesan una incertidumbre en cuanto a funciones y competencias. La sobreprotección de los terrenos forestales favorece la carga de combustible e incrementa el riesgo para los ecosistemas y la población humana.
¿Cómo pueden reducirse los incendios forestales y sus consecuencias?
Las administraciones públicas deben apoyar la recuperación del uso de los montes, ya que el abandono de las últimas décadas ha aumentado su vulnerabilidad. La explotación económica de los bosques debe ser sostenible, compatible con las condiciones de vida local y el objetivo de preservar una de las funciones ecológicas más importantes de los bosques: la retención de carbono. Asimismo, es necesaria una apuesta firme por conformar bosques más resistentes a la propagación del fuego.

"Los grandes incendios sobrepasan en ocasiones la capacidad de los servicios de emergencia" 

¿De qué forma debe plantearse una lucha eficaz contra los incendios forestales?
De manera integral con diversas medidas: prevención (campañas de concienciación, vigilancia, trabajos de selvicultura o incluso quemas controladas para disminuir el combustible, etc.), gestión eficaz de los recursos materiales y humanos disponibles para la extinción, actuación inmediata sobre los suelos afectados, restauración del suelo y vegetación y una planificación preventiva que puede contribuir a reducir los gastos de extinción.