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miércoles, 28 de julio de 2021

Percepción Social del Riesgo de Incendio Forestal.

 


En el año 2016, desde el Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física de la Universidad de Alicante, y a través del grupo de investigación en "Clima y Ordenación del Territorio", iniciamos un estudio sobre la PERCEPCIÓN del RIESGO de INCENDIO FORESTAL, con el propósito de conocer mejor el problema de los incendios forestales y la conducta ante posibles desastres. Cinco años después, en 2021, el estudio entra en su 2ª Fase.

En este trabajo se exploran aspectos relacionados con los riesgos naturales, el paisaje y los incendios forestales; así como diferentes áreas de la psicología social y ambiental. También, se recogen algunos datos sociodemográficos de los participantes.

Con este estudio esperamos poder contribuir a mejorar la prevención, investigación y extinción de los incendios forestales.

Importante: Este cuestionario está dirigido, únicamente, a personas mayores de 18 años residentes en España, independientemente de cuál sea su nacionalidad o país de origen. 

CONSENTIMIENTO INFORMADO. Su participación en este estudio es voluntaria y tiene total libertad para aceptar o negarse a colaborar. Se garantiza la confidencialidad y el anonimato de todos los datos recogidos, que se utilizarán exclusivamente para la producción de trabajos científicos, sin contrapartida financiera o de otro tipo para el participante. Tampoco se realizará ninguna transacción financiera con los datos recopilados. Si acepta participar, le pedimos que complete el siguiente cuestionario.

INSTRUCCIONES:
El cuestionario consta de un total de 152 ítems, además de 4 ítems iniciales, que son los "criterios de exclusión". Es requisito indispensable aceptarlos para poder participar en este estudio.

Antes de comenzar le recomendamos que busque un momento tranquilo y con tiempo suficiente. No obstante, el sistema permite su realización sin límite de tiempo.

El tiempo estimado de realización es de 30 minutos. 

Si no completa la totalidad de la prueba no tendrá validez

Al final del cuestionario no olvide pulsar para enviar su encuesta.

Investigación abierta: 2ª Fase. Proceso de trabajo de campo iniciado el 26 de julio de 2021.

Más información: Encuestas y estudios de investigación. - SINIF. Incendios Forestales

Enlace al cuestionario: https://bit.ly/3zo9Gt5

Si precisa mayor información sobre este estudio, puede contactar con el investigador principal a través de: info@sinif.es  

AGRADECEMOS SU PARTICIPACIÓN Y COLABORACIÓN. 

jueves, 30 de enero de 2020

REGENERACIÓN DE LA VEGETACIÓN POST-INCENDIO: Breve introducción general.

Jaime Senabre. Director de SINIF.

Aspectos como la climatología, la orografía y la disponibilidad de suelo, son aspectos fundamentales a tener en cuenta en la regeneración natural de la cubierta vegetal.

La regeneración natural puede producirse, tanto en el caso del matorral como del arbolado, ya que las plantas tienen mecanismos y estrategias para regenerarse por sí mismas.

No obstante, no hay que olvidar que el incendio provoca una pérdida del potencial biológico necesario para la regeneración. Esto se traduce en una prolongación de los tiempos, es decir, hace que la regeneración natural sea más lenta.

Otro aspecto importante, es que durante todo ese intervalo temporal, el suelo se queda “desnudo” durante demasiado tiempo, quedando expuesto a la más grave de las agresiones, la escorrentía y la erosión post-incendio.

Por otro lado, el incendio produce una pérdida o merma de la diversidad biológica, por lo que la “nueva” cubierta vegetal que se va instalando no será igual a la quemada.

La regeneración de los matorrales se suele producir en tres etapas:

Durante los 3 primeros meses: se caracteriza por un porcentaje elevado de suelo desnudo, una fina capa de cenizas, inicio de regeneración de especies preexistentes que poseen sistemas de supervivencia y la instalación de especies “oportunistas”, procedentes de áreas cercanas. La cubierta vegetal alcanza un 25%, quedando al desnudo un 75%, expuesto a las inclemencias y agresiones ambientales.

De los 3 meses a los 3 años: predominan las herbáceas invasoras y las especies leñosas pirófitas, que poco a poco van desplazando a las primeras. Aumenta la cobertura del suelo y la carga de biomasa. A los 3 años la cubierta vegetal puede llegar al 70%.

De los 3 a los 10 años: el matorral leñoso se hace predominante. A los 10 años, se puede llegar a contar con una cobertura vegetal del 98%.

La biomasa irá aumentando conforme vaya aumentando el porcentaje de cobertura vegetal.

En cuanto al arbolado, por ejemplo, el pinar, muy predominante en el arco mediterráneo, tiene características pirófitas, con una combustibilidad muy alta, lo que favorece la propagación del fuego e incrementa su intensidad. La mayoría de pinos no rebrotan después del incendio, ya que solo pueden reproducirse por semillas. Después del incendio las piñas se abren lentamente y liberan las semillas aladas que acaban posándose en el suelo, donde se iniciará un largo y difícil proceso para la regeneración natural. El pino canario es uno de los pocos que es rebrotador.

Hay bastante controversia sobre la retirada de los restos del incendio. Si se dejan los troncos quemados o con combustión semicompleta, pueden aparecer enfermedades; también, pueden suponer un obstáculo para los servicios de extinción en futuros incendios; es necesaria la retirada en el caso de que se pretenda repoblar la zona con nuevas plantaciones. Por otro lado, los “obstáculos” (troncos, ramas, etc.) en superficie, ayudarán a frenar la escorrentía y a proteger el suelo de la erosión, lo que puede contribuir a la regeneración natural.

En cualquier caso, se debe evitar hacer más daño del que ya ha producido el propio incendio. Así pues, considerar si es conveniente el tránsito de maquinaria, remoción del suelo, retirada de madera muerta, etc., sobre todo porque interesa no perder la capa de cenizas.

La regeneración natural en nuestra provincia es muy lenta, sobre todo por los factores ambientales, la orografía y la reincidencia (recurrencia) de las áreas afectadas.

Sobre la repoblación o reforestación, conviene estudiar cada caso y realizar un estudio pormenorizado de la zona a tratar. En los últimos años, imagino que, condicionado por la falta de partidas presupuestarias, no se observan muchas inversiones ni obras forestales en ese sentido.

jueves, 15 de marzo de 2018

Incendios forestales y sociedad en un entorno cambiante.

Los incendios forestales son un problema ambiental en el que influyen numerosos factores, aunque también suponen un proceso natural en muchos ecosistemas y una oportunidad evolutiva. El problema ecológico de los incendios forestales surge cuando se rompe el equilibrio entre lo considerado como “lo natural” y lo sostenible. Desde la Psicología Ambiental lo planteamos como un riesgo latente que puede comprometer el desarrollo socioeconómico de las futuras generaciones. La Península Ibérica lidera los peores registros de Europa. El régimen actual de incendios es probable que cambie debido a su relación con el clima, pero éste no genera ni generará un mayor número de éstos, aunque sí podrá propiciar unas condiciones facilitadoras de escenarios de incendios más virulentos y de gran tamaño. El ser humano es el principal detonador de los fuegos forestales. El verdadero “change” ha de centrarse en un necesario cambio de pensamiento y actitud a todos los niveles.

Cita bibliográfica: Senabre Pastor, Jaime Andrés. “Incendios forestales y sociedad en un entorno cambiante”. En: Cutillas Orgilés, Ernesto (Coord.). Convergencia y transversalidad en humanidades. Actas de las VII Jornadas de Investigación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante (Alicante, 6 y 7 de abril de 2017). Alicante: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Alicante, 2018. ISBN 978-84-948233-2-9, pp. 337-342
URIhttp://hdl.handle.net/10045/7420  
Texto completo:https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/74209/1/Convergencia-y-transversalidad-en-humanidades_48.pdf



sábado, 9 de diciembre de 2017

LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA GENERADA POR LOS INCENDIOS DE BIOMASA FORESTAL Y SUS EFECTOS EN LA SALUD DEL BOMBERO.

Jaime Senabre. 



El impacto de los incendios forestales en sistemas abiertos como la atmósfera se debe a la dispersión de sustancias o partículas liberadas en el momento de la quema y redistribuidas por diferentes mecanismos. La contaminación atmosférica ocasionada por los incendios forestales es debida a los gases y partículas producidos en la combustión de la biomasa forestal. La combustión de la vegetación durante los incendios forestales genera, mayoritariamente CO2 y H2O. Sin embargo, los mayores problemas ambientales ligados a la combustión de las masas forestales no son debidos a la liberación de estos compuestos, sino que son, particularmente importantes, aquellos ligados a la producción de derivados nitrogenados y de monóxido de carbono. También, son considerados como agentes contaminantes las partículas sólidas liberadas en las combustiones secundarias o cuando la oxigenación está limitada.
En general, consideramos dos fases en la combustión de la biomasa forestal, la primera de ellas se corresponde con el avance del frente del fuego, y se caracteriza por la presencia de llama y la emisión de compuestos de elevado grado de oxidación; la segunda fase, tiene lugar una vez que ha pasado el frente del fuego y se caracteriza por la combustión parcial y sin llama, junto a la emisión de un mayor número de partículas sólidas. En esta fase, se generan compuestos de bajo grado de oxidación como N2O, NO y CO, que se han considerado como de mayor interés en la contaminación ambiental.
Durante los incendios, y por la acción del fuego, se van modificando las características ordinarias, tanto del combustible como del comburente. Así pues, se puede pasar de un estado a otro, al tiempo que se producen diferentes reacciones a nivel molecular.
Estos agentes tóxicos de la combustión ejercen una importante acción sobre el organismo. Los componentes y estructura molecular de los gases de combustión, la concentración o dosis recibida y el tiempo de exposición actuarán como moduladores de los efectos sobre la salud del bombero.
Todo apunta a que los Servicios de Bomberos Forestales, en muchas intervenciones, no cuentan con los equipos de protección más adecuados, lo que puede afectar a su estado de salud y a su rendimiento. Por ello, será necesario seguir investigando para evaluar qué medidas correctoras son necesarias para cada situación. De ese modo se podrán establecer procedimientos de actuación y prevención.
En circunstancias nocivas para nuestra salud, debemos abandonar esa actitud irresponsable que nos incita a permanecer en un incendio o a querer recuperarnos en nuestro centro de trabajo, muchas veces obedeciendo a un exceso de compromiso en la tarea, ya que las consecuencias no las tenemos bien calculadas.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Forest fires from the perspective of environmental psychology (Senabre, J.)

Forest fires from the perspective of
environmental psychology.
Jaime Senabre. Psicólogo.

Citation: Jaime Senabre. Forest fires from the perspective of environmental psychology. Climate Change, 2018, 4(13), 58-68
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Abstract.
Forest fires are a global environmental problem influenced by numerous causal factors. They must be conceived as a latent risk in current societies that can compromise the economic and social development of future generations, especially in rural areas. In Spain, thousands of hectaresof forest and agricultural land are destroyed annually. The Valencian Community is one of the regions of the country most affected by this type of disturbance, reaching, sometimes, disastrous consequences.  
One of the reasons why an individual, a community and a society do not act in a preventive manner in the face of the likelihood of a risk is because of the perception of the probability of occurrence of that risk and the proximity of its consequences. Although it may happen that you do not have the necessary resources to prevent or minimize it. Add a determining factor, the will.
Aware that the same risk can have different interpretations and meanings, a study is proposed, with a general population, that deepens the analysis of the perception of risk on the reality of forest fires, the willingness to act against them and the predictive factors of both variables.

Keywords: Forest fire, prevention, risk perception, environmental, climate change

lunes, 13 de noviembre de 2017

La "crisis" para combatir incendios forestales

Sin dinero contra los incendios forestales

Diversos expertos destacan los recortes producidos en los últimos años en prevención y extinción de incendios forestales.
Artículo de la Revista EROSKI-CONSUMER 

Participan: 
  1.  Raúl de la Calle, Secretario General del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural.
  2.  Jaime Senabre, Director del Simposio Nacional sobre Incendios Forestales (SINIF).
  3.  Luis Díaz Villaverde, Presidente de la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla-La Mancha (APAM-CLM).
  4. Lourdes Hernández, miembro del equipo de Bosques de WWF
Los recortes en prevención y extinción de incendios forestales se producen desde hace varios años en España. Así lo señalan diversos expertos en lucha contra incendios forestales, que subrayan las importantes reducciones en profesionales y medios y las consecuencias que podrían acarrear. Este artículo explica los recortes para combatir incendios forestales y las diferencias entre la prevención y la extinción.

Recortes para combatir incendios forestales.

Las inversiones en prevención y extinción de incendios forestales se han reducido "de forma drástica y alarmante" en los tres últimos años en todas las comunidades autónomas. Así lo señala Raúl de la Calle, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural. Según este experto, los recortes han supuesto reducciones "importantes" de plantilla, ausencia de material adecuado, falta de mantenimiento de los equipos o reducción de la actividad investigadora. 

Jaime Senabre, director del Simposio Nacional sobre Incendios Forestales (SINIF), recuerda que las competencias en prevención y extinción de incendios forestales están trasferidas a las comunidades autónomas y, por ello, es más complejo tener una visión general a nivel nacional. No obstante, considera que el descenso de los presupuestos se nota desde hace cuatro años: "Desde algunos sectores públicos se ha hecho eco de que no ha habido recortes, pero solo habría que revisar el número de obras preventivas realizadas y el número real de efectivos". Este experto afirma que la reducción en la contratación de personal de refuerzo para la campaña estival ha sido "notoria": "El personal es prácticamente el mismo en temporada de menor riesgo (invierno-primavera) que en la de mayor riesgo". 

Además de menos profesionales, sus medios y su cualificación también se han visto afectados. Luis Díaz Villaverde, presidente de la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla-La Mancha (APAM-CLM), explica que los equipos de protección individual (EPI) están "caducados y no garantizan la seguridad del combatiente en una intervención. Muchos contratos son eventuales o fijos discontinuos, lo que supone una menor profesionalidad. Como hay muchas categorías profesionales realizando las mismas labores con distintas condiciones, la coordinación entre todos es más difícil, y la eficacia se reduce".

Las consecuencias de esta situación son diversas y podrían empeorar la salud de los profesionales en los próximos años. Según Jaime Senabre, "la carga física de trabajo en ambientes tóxicos sin la protección necesaria y en unas condiciones laborales precarias conforman un caldo de cultivo poco ventajoso".
 Otro problema añadido, según el director del SINIF, es el de los factores "inespecíficos" (no esperados), también en aumento. Senabre pone algunos ejemplos, como estaciones de servicio o urbanizaciones en zonas naturales sin suministro de agua o en mal estado cuando se les requiere para combatir un fuego, "algo que puede tener consecuencias impredecibles, a veces, trágicas".

La falta de medios ante una situación grave podría producir una catástrofe. De la Calle señala que "en España tenemos medios suficientes para atacar un número simultáneo, pero reducido, de incendios forestales. Sin embargo, cuando se muestran con su mayor virulencia, o se producen más de 30 a la vez en una misma provincia, los medios son siempre insuficientes".

Diferencias entre la prevención y la extinción.

Los expertos también subrayan el desequilibrio entre las inversiones en prevención y extinción. Lourdes Hernández, miembro del equipo de Bosques de WWF, recuerda que el 64% del presupuesto del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) para la lucha contra incendios forestales va para apagar los fuegos, frente al 23% para evitarlos y apenas un 13% en minimizar los daños causados.

El presidente de APAM-CLM señala que con esta política de priorizar la extinción sobre la prevención hay muy pocos retenes que trabajan en invierno. "El modelo de lucha contra los incendios forestales se basa más en el ataque al fuego que en la prevención, y es un error", apostilla.
Jaime Senabre añade que la falta de inversiones en prevención se nota en muchas emergencias: "Accesos, pistas y caminos forestales en mal estado, tendidos eléctricos aéreos sin el mantenimiento adecuado, zonas agrícolas abandonadas, etc., que propician a medio y largo plazo escenarios de riesgo para la población y los ecosistemas".

Al invertir menos en prevención que en extinción, la efectividad de la lucha contra los incendios forestales se reduce. Según la experta de WWF, "la verdadera política de lucha no solo persigue detectarlos y apagarlos de forma temprana, sino sobre todo evitarlos. De no ser así, en los próximos años los grandes incendios forestales (GIF) cobrarán cada vez más protagonismo, y estos no podrán combatirse solo con nuevos y potentes hidroaviones".

El secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales afirma que "si las administraciones no tienen claro que la eficacia en la lucha contra los incendios forestales está en un adecuado plan coordinado de prevención y extinción, el fuego será el seguro vencedor una vez que no pueda controlarse en su inicio". En definitiva, según este experto, "no se les da la importancia que merecen, ya que solo nos acordamos de ellos en verano, pero son un grave problema que debería estar presente todo el año".

Cómo evitar incendios forestales catastróficos


Cómo evitar incendios forestales catastróficos

Diversos expertos en prevención y extinción de incendios forestales ofrecen consejos para reducir el número y las consecuencias de estos desastres naturales
Artículo de Revista EROSKI-CONSUMER en el que participan:
  1. Raúl de la Calle, Secretario General del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural (COITF). 
  2.  Lourdes Hernández, miembro del equipo de Bosques de WWF.
  3. Jaime Senabre, Director del Simposio Nacional sobre Incendios Forestales (SINIF).
  4. Luis Díaz Villaverde, Presidente de la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla-La Mancha (APAM-CLM).

El número de incendios forestales en España ha aumentado en los últimos años. Expertos en prevención y extinción de estos desastres naturales ofrecen varios consejos que podrían evitar, o al menos reducir, su número y sus consecuencias negativas. Este artículo explica cómo evitar incendios forestales catastróficos.

Invertir más en extinción, pero, sobre todo, en prevención.

Las inversiones en prevención y extinción de incendios forestales se han reducido "de forma drástica y alarmante en los tres últimos años en todas las comunidades autónomas", asegura Raúl de la Calle, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural (COITF).
Estos recortes son sobre todo elevados en la prevención, donde debería hacerse el mayor esfuerzo, según los expertos. "La verdadera política de lucha contra incendios no solo persigue detectarlos y apagarlos de forma temprana, sino sobre todo evitar que se produzcan", añade Lourdes Hernández, miembro del equipo de Bosques de WWF.

Jaime Senabre, Director del Simposio Nacional sobre Incendios Forestales (SINIF), recomienda mejorar los accesos, pistas y caminos forestales en mal estado, limpiar la cubierta vegetal sobre la que trascurren tendidos eléctricos o las quemas prescritas para poner barreras a la propagación del fuego.

Mejorar los equipos profesionales antincendios.

Los profesionales que trabajan en la prevención y extinción de los incendios forestales deberían contar con los medios técnicos, humanos y laborales suficientes. Sin embargo, Luis Díaz Villaverde, presidente de la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla-La Mancha (APAM-CLM), asegura que sufren una "gran precariedad laboral": equipos de protección individual (EPI) caducados, muchos contratos eventuales o fijos discontinuos, mala organización en las labores en cuanto a formación, cualificación y dotación de equipos personales y de extinción, etc. El director del SINIF, por su parte, afirma que en algunas regiones se ha reducido la cifra de efectivos en un 50% en los meses estivales: "El número de incidencias aumenta de forma considerable, incrementando de manera proporcional el riesgo de lesiones, accidentes y bajas".

Cuidar el entorno rural y forestal y volverlo rentable.

El abandono del campo o la expansión urbana en zonas rurales y forestales en los últimos años en España ha aumentado el riesgo de incendios forestales y sus consecuencias negativas.

Jaime Senabre recomienda convertir el monte y los bosques en un bien sostenible y rentable económicamente a nivel local: "La selvicultura preventiva, el pastoreo, el aprovechamiento de la madera o la biomasa de los residuos forestales, poco desarrollada en nuestro país, crearían puestos de trabajo y reduciría el potencial de combustible en el monte".

De la Calle incide también en las "zonas de interfaz urbano-forestal", los núcleos urbanos cercanos a espacios forestales, que deberían contar con "Planes de Autoprotección de Incendios Forestales y que la Administración vigile que se hagan".

Aprovechar las ayudas económicas disponibles.

La experta de WWF aconseja a las instituciones que aprovechen el nuevo periodo de programación de los Fondos Europeos 2014-2020 para "incorporar medidas adecuadas y dotación financiera suficiente para la prevención activa contra incendios y la restauración de zonas incendiadas".

Incidir en la educación ambiental a los ciudadanos.

Según De la Calle, la concienciación social y la observación de normas de conducta éticamente responsables por parte de los ciudadanos deben sustituir a las imposiciones legales. "La mejor medida para evitar los incendios forestales es no encender fuego en el campo ni realizar actividades que puedan derivar en uno cuando haya riesgo", sostiene este experto.

Jaime Senabre recomienda también no lanzar fuegos artificiales en zonas de vegetación, limpiar la vegetación perimetral de viviendas y urbanizaciones próximas o enclavadas en un entorno forestal, además de respetar el campo y el monte cuando se hace una salida al mismo.

Qué hacer si estamos en medio de un incendio forestal.

Atacar pronto un fuego es fundamental para que no alcance grandes proporciones y se convierta en una catástrofe ambiental. Si se observa la existencia o iniciación de un incendio forestal, la ley obliga a avisar a las autoridades o a los servicios de emergencia y, en su caso, colaborar en lo posible, en su extinción y en localizar a los causantes. Lo mejor es llamar al teléfono de emergencias 112, y no confiarse, porque un incendio forestal es muy peligroso.
En casos extremos, se recomienda actuar de la siguiente forma:
  • Si caminamos a pie, salir lo más deprisa posible en contra de la dirección del viento o por un lateral, nunca ladera arriba, porque las llamas pueden ir más rápidas. Hay que apartarse del camino por donde avanza el fuego, y permanecer en terreno sin vegetación o ya quemado. No hay que cruzar las llamas, salvo que se vea con claridad qué hay detrás. En caso de quedar rodeado por el fuego, echarse al suelo detrás de una gran roca, un tronco o una depresión, cubrirse con tierra o arena, refugiarse en hoyos o arroyos y evitar depósitos elevados de agua que se calentarán por el incendio.
  • Si estamos en una casa y el fuego se acerca impidiendo la huida, dejar abiertas mangueras si se tienen, cerrar puertas, ventanas y persianas y permanecer en el sitio más seguro.
  • Si estamos en un coche y el fuego nos rodea, encender los faros y los intermitentes, buscar un sitio para detenerse donde el suelo esté limpio y lo más lejos posible del avance del incendio, cerrar las ventanas y puntos de ventilación y echarse al suelo.
En los dos casos anteriores, si hay que salir fuera, cubrirse la mayor parte de la piel para protegerse del calor radiante.

¿Por qué hay tantos incendios en España?

¿Por qué hay tantos incendios en España?

  • Artículo en el que participan:
  1. Lourdes Hernández. Experta en Bosques, Incendios y Desarrollo Rural de WWF España.
  2. Raúl de la Calle. Secretario General del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural (COITF)
  3. Jaime Senabre. Director de SINIF. Psicólogo y Bombero Forestal. Investigador de la Universidad de Alicante.
Varios expertos señalan en este artículo 11 errores que habría que solucionar para reducir al máximo estos datos y las consecuencias de los incendios forestales en nuestro país.

Error 1. Ausencia de gestión sostenible de bosques

"El mayor error que explica el gran número de incendios forestales en España es la ausencia de una gestión forestal sostenible. Solo el 13% de los montes de nuestro país cuentan con un instrumento de planificación aprobado, y no significa que esté ejecutándose", advierte Raúl de la Calle, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural (COITF).
"Apenas se extrae el 30% de los recursos forestales, de manera que hay altas tasas de combustible en los bosques", añade Lourdes Hernández, experta en bosques, incendios y desarrollo rural de WWF España. Esto significa, como subraya De la Calle, que "nuestros montes son un polvorín". Este hecho, además, supone una oportunidad perdida, como recuerda este experto: "La madera o la biomasa forestal podrían generar miles de empleos, reducir la factura exterior energética española y producir energía limpia y renovable que nos ayudaría a cumplir nuestros compromisos contra el cambio climático".
"No se puede jugar a la 'lotería del riesgo' con la esperanza de que no toque, porque aplaza y agrava las consecuencias. Es necesaria una reflexión profunda y sincera sobre las políticas de gestión, así como explorar otros horizontes en concienciación y educación ambiental, con la participación de todos", sentencia Jaime Senabre, director de Simposio Nacional sobre Incendios Forestales (SINIF), psicólogo, investigador de la Universidad de Alicante y con 20 años de experiencia como jefe de unidad en un cuerpo de bomberos forestales autonómico.

Error 2. Despoblamiento rural y abandono de los usos tradicionales

El despoblamiento rural y la alteración del paisaje es otro factor grave de riesgo. "En Galicia hace 30 años había huertos, pastos, zonas de monte que se han perdido, lo que hace que ahora no haya protecciones naturales y el fuego llegue a las viviendas", explica la experta de WWF España.
Esta crisis comporta, además, la pérdida de la capacidad de detección y extinción inmediata por parte de la población, de caminos rurales, de conocimiento del territorio o la acumulación de biomasa combustible en muchas áreas, añade el secretario general del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales.

Error 3. Prácticas agrícolas y ganaderas incontroladas

De la Calle recuerda que en el arco noroeste de España (Asturias, Cantabria, Galicia, País Vasco y provincias de León y Zamora) se produce el 55% de los fuegos forestales y que el 34% de los incendios de origen humano tienen su inicio en el empleo del fuego en prácticas agrícolas y un 20% en prácticas ganaderas.

Error 4. Reducción drástica de las inversiones, sobre todo en prevención

La reducción de las inversiones en prevención y extinción en los últimos años en todas las comunidades autónomas es "drástica y alarmante", asegura el secretario general del COITF. Esta disminución afecta al número de profesionales, el material adecuado o el mantenimiento de los equipos y la actividad investigadora.
No obstante, De la Calle destaca el aspecto de la prevención: "Caemos en el grave error de tratar el problema solamente bajo el punto de vista de la extinción, pero, por muy sofisticados que sean los medios de extinción, un fuego puede avanzar de forma brutal sin que podamos hacer demasiado".

Error 5. Creer que es un problema de delincuencia

Senabre afirma que "la detención de una persona que ha ocasionado negligentemente un incendio de una hectárea escasa o caer en la tentadora idea de la 'fantasía del bombero pirómano' ofrece una visión sensacionalista y reduccionista del problema y distrae la atención social, evitando poner el foco en las verdaderas carencias".
De la Calle reconoce que, como en todo colectivo profesional, hay "garbanzos negros", pero, según las estadísticas oficiales, el 5% de los incendios forestales son causados por pirómanos y el 0,04% corresponde a incendios causados por el colectivo de profesionales que se dedican a la extinción de incendios. Senabre explica la diferencia entre los tres tipos de causante de un fuego forestal:
  • Imprudente: la negligencia causa el incendio sin intencionalidad.
  • Pirómano: enfermo mental que no controla sus impulsos y que en la mayoría de los casos no ha recibido tratamiento.
  • Incendiario: delincuente que comete un delito grave porque hay intencionalidad, causada por diversas motivaciones.

Error 6. No se combate el cambio climático

El cambio climático es real y viene a empeorar aun más si cabe la situación. "La oleada de incendios en Galicia no es nueva, es algo cíclico. Lo que sí es nuevo es que suceda en pleno octubre. Confirma que el cambio climático altera enormemente el régimen de los incendios", afirma la experta de WWF España.

Error 7. Mucha presión del hombre en el bosque

De la Calle destaca que la elevada presión de las actividades humanas, junto al cambio climático, "están modificando la frecuencia, intensidad y tamaño de los incendios forestales. De los aproximadamente 15.000 de media anuales, el 95% son causados por el ser humano (intencionados y negligencias), y de ellos, el 54% son intencionados (en Galicia el 80%)".

Error 8. No se aborda como un problema de seguridad nacional

Hernández reclama que los fuegos no deben verse solo como un problema rural o ambiental, sino como un problema de seguridad nacional: "Lo que ha pasado en Portugal, con más de 100 muertos civiles, se nos puede venir encima en España".

Error 9. No se investiga lo suficiente su origen

Senabre recuerda que en el 36% de los casos supuestamente intencionados se desconocen las motivaciones. "Por ello se hace necesaria la investigación precisa de las causas", insiste.

Error 10. Los incendios no se ven como algo estructural

De la Calle considera que "no se cuenta de partida que, dada la situación geográfica de España, los incendios forestales se presentan de forma sistemática, sean cuales sean sus causas".

Error 11. Leyes autonómicas que empeoran el problema

Hernández señala el caso de Asturias, donde el porcentaje de intencionalidad relacionado con las quemas ganaderas es "altísimo", en torno al 80%. La experta de WWF España explica que el Principado modificó su ley de montes: "Hasta el año pasado -al igual que la ley nacional-, tras un incendio se impedía la realización de actividades incompatibles con la regeneración natural, como el pastoreo. Pero la ley ha eliminado el acotamiento al ganado, lo que significa que tras un incendio pueden pastar vacas o lo que sea con consiguientes daños al suelo. Por ello, lejos de resolver el conflicto, les da más argumentos para que sigan quemando".

Consejos para evitar que se produzca un incendio forestal. (Senabre, Jaime)

Consejos para evitar que se produzca un incendio forestal.
Jaime Senabre, Director del Simposio Nacional sobre Incendios Forestales
 
Algunas medidas de prevención básicas:
  • No arrojar cigarrillos ni fósforos al suelo, tanto si se va por el campo como en un vehículo.
  • No encender ningún tipo de fuego en el monte, especialmente en épocas de mayor riesgo.
  • Contar con un permiso administrativo previo en caso de realizar alguna quema agrícola o forestal, extremando las precauciones.
  • No es aconsejable utilizar maquinaria agrícola o forestal en época de mayor riesgo de incendios, porque suele alcanzar temperaturas elevadas; tampoco herramientas que puedan generar chispas.
  • Se han de respetar las restricciones de acceso a zonas forestales, sobre todo en épocas de riesgo. Tampoco se deben arrojar basuras fuera de los contenedores habilitados. En el caso de que no haya, los guardaremos y depositaremos en el más cercano.
  • Si se advierte un incendio forestal o un conato, se debe avisar de manera inmediata al teléfono de emergencias 112, manteniendo la calma y anteponiendo la seguridad personal. Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), el 54% de los avisos de incendio forestal se registran gracias a la colaboración ciudadana.
  • Poner toda la atención en evitarlos, dado que la mayor parte son antropogénicos.
¿Qué pueden hacer los ciudadanos?
La población debe concienciarse de que los incendios forestales transforman el paisaje y disminuyen el patrimonio forestal, suponen un riesgo para los recursos de supervivencia de la población rural y ponen en peligro la vida de animales y personas; asimismo, conllevan una responsabilidad económica y penal para quien los origina.
Además, hay que recordar que los bosques españoles cada año acumulan unos 87 millones de toneladas de carbono, más del 24% del total de emisiones de España. El sector forestal tiene cada vez más influencia en el desarrollo rural a través de los aprovechamientos forestales, la ganadería extensiva y el mantenimiento de razas autóctonas, la caza, el paisaje, el deporte de aire libre, el uso recreativo, la micología, el turismo rural, etc. El aprovechamiento de la biomasa como recurso energético se apunta como una alternativa de futuro.

"Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano" (Senabre, Jaime)


"Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano"


¿Cómo calificaría el estado de los bosques españoles?
Los montes españoles están en gran medida abandonados, lo cual favorece el desarrollo de grandes incendios. Cada año se acumulan millones de kilovatios de energía en forma de biomasa susceptibles de convertirse en combustible para los incendios forestales. Los bosques están en expansión y en mayor medida que en otros países europeos. De hecho, España es el tercer país europeo con mayor superficie arbolada, ocupa más de la mitad de su territorio. Pero más de dos tercios es de propiedad privada, lo cual plantea algunos problemas que deben tenerse en cuenta en las políticas forestales.
¿Se hace lo suficiente para evitar incendios forestales?
No. Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano de manera directa o indirecta, intencionada o no. Por ello hay que redoblar los esfuerzos en la educación y la concienciación ciudadana. El interés por los incendios forestales, en muchos casos, parece relegarse al verano. Pasada la época estival, es como si se hiciera "cierre por temporada".

"El abandono de los montes españoles favorece el desarrollo de grandes incendios"  

¿Habrá más incendios este verano que en años anteriores?
Esta pregunta que nos hacemos todos los años tiene difícil respuesta, porque obedece a varios condicionantes, como climatología, orografía, disponibilidad de combustible, presencia humana, etc. Atendiendo a la pluviometría registrada durante el año en curso, advierto un mayor riesgo de incendios en el arco mediterráneo y, especialmente, en el sureste español, debido al estrés hídrico de la cubierta vegetal.
¿Cuál es la evolución de los incendios forestales en los últimos años en España?
La mejora en la extinción y la tendencia a la baja del número de siniestros ha reducido la superficie afectada. No obstante, los grandes incendios (más de 500 hectáreas) conforman un nuevo tipo de régimen antropogénico con tendencia a una menor frecuencia, una temporada diferente (se producen, principalmente, en verano), mayor intensidad, fuegos de copas y, en general, aumento del área quemada. A pesar de su baja incidencia numérica, una media de 30 al año, suponen frecuentemente un gran porcentaje de la superficie anual quemada.

"Los grandes incendios forestales en España tienen cada vez más intensidad y provocan más áreas quemadas"
 
¿Han mejorado los servicios de emergencia?
Mucho, haciendo que un elevado porcentaje de los avisos se reduzca a conatos (menos de una hectárea afectada). Esa buena noticia esconde una paradoja: esta eficacia favorece en gran medida la acumulación de grandes cantidades de biomasa combustible, que aumentará significativamente la probabilidad de que un incipiente conato pueda convertirse en un gran incendio forestal. Este tipo de incendios, en ocasiones, sobrepasa la capacidad de los servicios de emergencia.
Diversos expertos forestales han asegurado que se han reducido los presupuestos para la prevención y lucha de incendios forestales. ¿Hasta qué punto?
Desde hace unos pocos años, el número de efectivos de bomberos forestales ha mermado, aunque esta tendencia parece que cambia sutilmente en algunos casos. Colectivos como los agentes forestales y ambientales atraviesan una incertidumbre en cuanto a funciones y competencias. La sobreprotección de los terrenos forestales favorece la carga de combustible e incrementa el riesgo para los ecosistemas y la población humana.
¿Cómo pueden reducirse los incendios forestales y sus consecuencias?
Las administraciones públicas deben apoyar la recuperación del uso de los montes, ya que el abandono de las últimas décadas ha aumentado su vulnerabilidad. La explotación económica de los bosques debe ser sostenible, compatible con las condiciones de vida local y el objetivo de preservar una de las funciones ecológicas más importantes de los bosques: la retención de carbono. Asimismo, es necesaria una apuesta firme por conformar bosques más resistentes a la propagación del fuego.

"Los grandes incendios sobrepasan en ocasiones la capacidad de los servicios de emergencia" 

¿De qué forma debe plantearse una lucha eficaz contra los incendios forestales?
De manera integral con diversas medidas: prevención (campañas de concienciación, vigilancia, trabajos de selvicultura o incluso quemas controladas para disminuir el combustible, etc.), gestión eficaz de los recursos materiales y humanos disponibles para la extinción, actuación inmediata sobre los suelos afectados, restauración del suelo y vegetación y una planificación preventiva que puede contribuir a reducir los gastos de extinción.